La oscuridad viaja a impactos
para alcanzar a la luz.
La casualidad decide
entre puntos contrarios,
por la línea más corta.
La fatalidad espera a ambas
vestida de curva peligrosa.
Bajo tierra, luz a lo lejos;
próximas las chispas.
Pequeños destellos sacados
a golpe de vida, luchan.
Hay que salir de la forma
en que moldea el metal, el hombre:
el yerro.
Reparto de suertes
entre jirones de piel abrasada,
entre trozos de cristal de ventanas,
dentro del bombo abovedado,
túnel de sorteo trágico,
con dolores de cercanías
y premios lejanos.
¿Nuestro estado del material?
Lágrimas.
¿La imagen verdadera de Valencia?
La conciencia,
tan enlutada de muerta como herida
tan alegre anteayer como ayer callada.
Hoy. Mañana...
Y aún así, tanta luz.
(Recuerdo entrañable a víctimas y familiares.)
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